Perdido en medio de lo desconocido


Laberintos de pasillos llenos de azulejos blancos, alumbrados únicamente por pequeñas bombillas. Estoy solo, ando sin rumbo, sin saber a donde ir.
La monotonía reina en el lugar casi tanto como el silencio, apagado por mis pasos.
Me cruzo a gente haciendo lo mismo que yo, no nos hablamos, tampoco nos miramos. No nos necesitamos, de momento.
Me encuentro bien, siento además una increíble sensación de libertad, voy solo, no necesito a nadie para hacer esto, puedo ir a donde quiera. Solo que no tengo ningún sitio al que ir, de momento.
Este lugar es interminable, me siento como Teseo buscando al Minotauro en el gran laberinto de Creta, solo que no busco nada, estoy bien tal y como estoy.

Al doblar una esquina llego a una zona en la que no había estado antes. Los azulejos son negros, no hay luz, todo esta oscuro. Por primera vez en mucho tiempo hecho de menos a alguien con quien poder atravesar esta zona, intento entrar, pero mis piernas me lo impiden, no puedo, me doy la vuelta, y vuelvo a perderme en el gran laberinto blanco. Si, estoy solo.

Acerca de Álvaro Martín

Con arte, al fin del mundo

Publicado el 25/08/2008 en Relatos y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. =(

    Que bonito y que triste a la vez…

    Me ha gustado muchisimos!

    Alex^^

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