Un Día Especial

Aquel día el señor Windstar se levanto muy temprano, esa mañana se sentía especialmente bien. Se preparo el desayuno que habituaba tomar los fines de semana: un café con bizcochos, un zumo, y unas cerezas traídas de el norte de la provincia. Mientras disfrutaba de la comida, leía el periódico para informarse de las ultimas noticias, y disfrutaba sobre todo al pensar lo perfecta que era su vida con lo mal que estaba el mundo.

El señor Windstar tenía una vida realmente cómoda, tenía un buen trabajo, un buen sueldo, una gran casa, una nevera llena de comida de todas las clases, una colección de objetos traidos de diversas partes del mundo, todo le iba bien.

Aquella mañana quería hacer algo especial, no quería quedarse en casa viendo el partido de rugby, tampoco quería quedarse leyendo en la biblioteca, como solía hacer muchos domingos, aquel día no, ese era un domingo especial, y debía hacer algo nuevo.casa1

Salio al garaje y cogió su deportivo rojo, era un coche realmente precioso, todo el hecho en Italia, con asientos tapizados, y televisión incluida, el señor Windstar adoraba ese coche. Así pues se dirigió hacia la autopista, como solía hacer todos los días para ir a trabajar, solo que esta vez tomo otra dirección, hacia el este, hacía la vieja carretera comarcal 9. Esta carretera apenas era transitada, pues tan solo conducía hacia unos pequeños pueblos perdidos en las montañas.

El señor Windstar se dirigía hacia allí porque le apetecía ver que había pasado con ese lugar. Windstar creció en uno de esos pueblecitos, vivía con su madre, ya que su padre había muerto, al caerse sobre el toda una pila de troncos, cuando Windstar tan solo tenía 4 años. Windstar dejo el pueblo cuando alcanzo los 17 años, y decidió marchar a la ciudad a buscarse una vida lejos de aquel lugar. Pero algo le había hecho volver, aquel día sintió que necesitaba ver que había pasado con aquel sitio.

Cuando llegó al pueblo no encontró más que un conjunto de casas abandonadas, no había vida en ese lugar, si alguna vez la había habido. Bajo del coche y se dirigió a su antigua casa. Esta estaba situada en una plaza de piedra, rodeada de otras casas, pero ahora todo estaba destruido, los años habían acabado con aquel lugar. Windstar abrió la puerta, o lo que quedaba de ella, y se encontró con un lugar lleno de escombros y de polvo, vacío, si, esa había sido su cocina durante 17 años. La casa estaba hecha un desastre, no quedaba nada en pie, el piso de arriba se había derrumbado casi por completo, y la chimenea donde se calentaba todas las noches de invierno, ahora no era más que un conjunto de piedras y hollín. Al ver la escena, fue cuando Windstar recordó la última llamada de su madre, esta le pedía que fuera a visitarla, y Windstar le contesto, lo mismo que le contestaba cada vez que llamaba: -Estoy muy ocupado, no puedo en este momento, quizás dentro de unas semanas…

Lo cierto es que nunca había estado ocupado, simplemente se había dedicado a vivir una vida cómoda y tranquila, olvidándose de cualquier cosa que le pudiera dar problemas. A Windstar le gustaba vivir bien, ya que para el era como compensar la dura vida que habia tenido al llegar ala ciudad.

Su madre había muerto hace ya tres años, Windstar acudió al funeral, celebrado en una gran iglesia en la ciudad, esa fue la última vez hasta el día de hoy en que pensó en su madre.

Windstar salió de nuevo a la calle, y recorrió el resto de calles, pero no había nada allí, no había nadie.pueblo

Windstar había abandonado su pasado, lo había olvidado, se había olvidado de donde venia, había olvidado personas, lugares, etc…Y aquel día, había vuelto a encontrarse con algo que ya no podría recuperar nunca más.

Windstar se sintió mal por primera vez en mucho tiempo, un profundo sentimiento de perdida le llenaba por dentro, recuerdos que creía olvidados, llegaban a su cabeza, decidió que era hora de volver a casa.

El camino de vuelta se le hizo eterno, pensando que jamás volvería a sentirse tranquilo.

Sin embargo, al llegar a casa, entrar en el salón principal, y ver toda su colección de objetos traídos de diversas partes del mundo se tranquilizó. Decidió hacer unas palomitas y sentarse en su nuevo sofá a ver la tele. Había vuelto a olvidar todo.

Acerca de Álvaro Martín

Con arte, al fin del mundo

Publicado el 10/09/2008 en Relatos y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Esta muy bien, me ha gustado, quizas porque me recuerda a mi vida.
    Tambien me he acordado de la historia de “Kane”. Aquel hombre que vivio toda su vida por y para el dinero y los objetos valiosos, y que despreciaba a todas las personas. Al final de su vida se dio cuenta que no tenia a nadie, y se sintio muy solo. En aquel momento quiso cambiar todos sus tesoros por un simple juguete que le recordaba los tiempos en los que era un niño, y jugaba con ese juguete y con los demas niños. Al final de su vida comprendio que todos los tesoros del mundo no valian ni la decima parte de lo que vale la amistad y el amor…

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