¿La realidad está ahí fuera? ¿O yo quiero estar fuera de la realidad?

Tres de la mañana, luces de colores rebotan contra la ventana del coche, se oye música, o quizás la oigo yo. El taxista cuenta algo a la central a la vez que frena el coche. Cinco dólares. Cinco míseros dólares por traerme. Un cacho de papel verde, nada más que eso, un papel verde que no volveré a ver. Bajo. Agua, está lloviendo. Pero he llegado. Frente a mí el Caesars Palace, el gran e inaudito templo de plástico del mismo Cesar, huele a maría y a pollo frito, pero da igual, tan pronto como los psicotrópicos acaben de hacer su trabajo empezará el mío. Todo es una realidad falsa, falsa a la vez que estimulante. Lo es porque una romana se me acerca con una túnica y una flor de plástico en la oreja. ¿Dónde está el bar?

Lo gracioso es que todo empezó hace dos meses. Aunque todo forma parte de un único instante que dejará de existir tan pronto como me muera. Ven a las Vegas Jake, no te arrepentirás, deja esa puta vida de contable. Vive como una estrella de rock. Sé todo lo que puedas ser.  Vuela entre los grandes palacios de metacrilato. Conviértete, se arte, vive, crea tu realidad. La copa se acaba, siempre ponen demasiados hielos. Por eso estoy aquí. Me acerco hasta las mesas de juego, los mismos arquetipos de siempre, el alcohólico jugador del sur, el turista japonés, el adolescente precoz… Y ella. La chica del vestido limón, no recuerdo su nombre. Porque todavía no la conozco. Pero cuando esta noche pase, todo será tan real, tan decadente, que valdrá la pena olvidarla. Crea. Nado hacia ella. ¿Cómo va la noche? Pintalabios rojo ruso. Chicle Trident que lo único que tiene de menta es el nombre. Fantástico. Ojos azules. Ojazos azules. ¿Ojos azules o lentillas? Sonríe. Dientes blancos, trabajo de dentista. ¿Todo al rojo? Todo al rojo. La dopamina sube también, se mezcla con todo, y estoy en el centro del universo, en el límite de lo real. Todo tiene sentido, todo es mágico. Mañana solo tendré que esperar a que se me pase la resaca, para volver a empezar, volver a vivir, volver a soñar. 7 rojo. Beso los labios rojos. ¿Quién quiere vivir otra cosa?

Acerca de Álvaro Martín

Con arte, al fin del mundo

Publicado el 16/05/2011 en Relatos y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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