No llores por mí

Acercó de nuevo sus descalzos pies al acantilado sintiendo en su cara una vez más la húmeda brisa del mar, la misma que le movía el ya amarillento vestido. Como una estatua puesta  en el lugar perfecto a gusto de su creador, apenas quedaba vida en ella.  Sus ojos cansados de mirar, su piel pálida como hueso y sus labios, los que él tanto había amado, estaban ahora secos y sin color. Todavía no era de noche pero la luz hacía tiempo que había desaparecido, el Sol seguía encerrado allá arriba por un intenso e impenetrable manto gris. Los pájaros ya no cantaban. Incluso la hierba, la que solía ser de un verde radiante como la esmeralda, no era más que una triste capa de ceniza. Suspiró.

Estaba sola en medio de la bruma, viendo como el mar, como las bravas aguas golpeaban una y otra vez contra la fría roca. Una lágrima empezó a resbalar por su pálida mejilla, y mientras notaba como bajaba por su todavía suave piel comenzó a recordar. Recordó el pequeño momento pasado así como todas las circunstancias que la habían llevado a él.  Recordó después los pequeños momentos que compartieron juntos. Pero lo más curioso es que recordó todas esas cosas que jamás habían pasado y que ya nunca tendrían lugar; ilusiones, deseos y realidades ficticias que ella misma había construido. Día a día, agarrándose a la esperanza, siendo feliz creando un futuro que jamás existiría. Un mundo que sin embargo podía recordar con total precisión. Allí estaba ella. Y allí estaba también él. Estaban los dos.

Y la lágrima cayó al mar, y en el momento en el que tocó el agua ya no quedaba nada de especial en esa gota, ya no significaba nada, solo era una gota más, y es por eso por lo que no tardó en perderse para siempre en la infinitud. Y después ella  cerró los ojos, suspiró y dio el último paso, aquel que la unía  y  la separaba para siempre de él.

Y lejos, lejos y a la vez cerca de ahí un chico se despierta sobresaltado.

Se despierta e imagina, no un futuro,

sino un presente que sabe que jamás será  pasado.

 

Acerca de Álvaro Martín

Con arte, al fin del mundo

Publicado el 29/11/2011 en Relatos y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Precioso, como siempre. Casi todas tus entradas me encantan, sigue así!

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  2. Joder, jaja, que rapidez en comentar, jajaj, me alegro de que te guste, investigaré lo de los botones🙂

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